De una modista a un taller. De un taller a una marca.

Para contar la historia familiar detrás de Sidonia, tengo que empezar por el taller.

Porque fue ahí donde nació, mucho antes que la marca, nuestro amor por la costura.

En mi familia, la costura siempre estuvo cerca. Mi mamá, Sidonia, es modista. Aprendió el oficio con un curso por correo, en una época en la que saber coser también podía ser una forma de abrirse camino.

Ese oficio está en el origen de Sidonia.

Antes de convertirnos en marca, trabajamos como talleristas para otras marcas. En ese trabajo cotidiano aprendimos y perfeccionamos nuestra forma de hacer.

Por eso, para nosotras, el taller nunca fue solamente un lugar de producción. Fue una escuela familiar y de oficio.

Nuestro taller es también un ejemplo de miles de talleres de confección que existen en Argentina: espacios muchas veces pequeños, sostenidos por familias, madres, hijas, nueras y empleados que hacen de la costura una forma de trabajo y de vida.

En el taller aprendimos a disfrutar del proceso de una prenda. Todo nace de una idea, de la elección de las telas y del desarrollo técnico de la moldería. Después llega el momento de cortar la primera muestra.

Coser es como armar un rompecabezas: hay que analizar el mejor proceso, entender cómo se une cada parte y encontrar la forma para que la prenda funcione.

Luego hacemos la prueba de calce sobre un cuerpo real. Ahí se realizan los ajustes necesarios y se repite el proceso para pulir cada detalle. Una vez aprobado el calce, se avanza con la producción.

Todo eso requiere paciencia, tiempo y conocimiento.

Tal vez por eso este capítulo es tan importante para nosotras.

Porque hablar del taller es hablar de nuestro origen. De mi mamá. De las personas que aprendieron con ella. De las horas de trabajo, los mates, las máquinas y esa forma de hacer que se transmite más con el ejemplo que con las palabras.

También es hablar de una forma de producir que todavía existe en Argentina, aunque muchas veces no tenga el reconocimiento que merece.

Sidonia nació de ahí.

De una familia que aprendió a transformar una idea en una prenda. De un oficio transmitido. De un taller donde los sueños, de a poco, empezaron a hacerse realidad.

Por eso, antes de ser una marca, Sidonia fue oficio.

Y quizás esa sea la razón por la que seguimos haciendo cada prenda de esta manera: con historia, con trabajo y con el deseo de que algo hecho por nuestras manos pueda llegar a muchas mujeres.

Sidonia · Hecho en Argentina